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jueves, 19 de febrero de 2009

Inoportuna

Antes era demasiado corta para las cosas y ahora me siento demasiado grande. “Todo tiene su momento” se suele decir, pero creo que yo nunca me he sabido impostar en el adecuado. Realmente nunca he sido tan “in” y el fuera de lugar se ha colocado como uno de mis temas favoritos de la antesala al sueño. Algunas ocasiones he padecido la enfermedad de la añoranza de los tiempos pasados y de los siempre mejores tiempos futuros.

He arribado de manera escandalosa a varios sitios, pero siempre de pasada, condenada a ser errante. Me estoy yendo y por eso no tengo tiempo de sembrar. Estoy aquí de pasó y mañana me iré, no sé a dónde, no sé cómo, pero algún día lo haré. Me estoy yendo y ni siquiera me preparo para partir. Porque llego tarde y me voy temprano y ni siquiera sé a dónde. Nunca las palabras adecuadas ni los movimientos exactos. Porque estoy más allá o más acá, pero nunca en el sitio correcto.

Pero no importa el estancamiento circunstancial que me acontece, siempre queda tiempo para el reconfortante café, mirar al vacío y sentir que me hago cada vez más chiquita hacia adentro.

domingo, 9 de marzo de 2008

Detrás de las cortinas

Why are we so alone? Even with company

miércoles, 14 de noviembre de 2007

...inadaptada e incomforme

mi compañía de aquella tarde en la Alameda...

miércoles, 17 de octubre de 2007

lugar para pensar


Como Cipriano Algor, tengo un lugar donde ir a pensar. Pero no es un banco de piedra, ni tampoco es un hermoso sillón naranja como el de la fotografía. En realidad es una gran caja de herramientas que antes estaba montada en una camioneta, pero ahora se aloja en el patio trasero de mi casa. Ciertamente no es un lugar muy inspirador, pero es cómodo y privado y cumple muy bien su función para dejar circular los pensamientos.

En ese lugar mi cabeza suele desbordarse. Miro hacia arriba y enfoco los alambres que sirven para colgar la ropa, es entonces cuando las ideas se deslizan y se confrontan, y los sentimientos se exacerban a causa del estado de melancolía que mi cuerpo reproduce en su postura reflexiva. Y esas suaves notas que aterrizan desde el otro lado de la pared, enmarcan el cuadro de la persona que está pensando y mira hacia arriba.

Es en ese lugar donde creo que es posible. Es en ese lugar donde me derroto y siento que no puedo seguir. Es en ese lugar donde extraño, tanto que el vacío me deja inmóvil. Es en ese lugar donde agradezco por las fantásticas personas que me suceden. Ahí mi cuerpo se motiva y gira bailando la canción de la mañana. Ahí mi conciencia se eleva y despide los rastros luminosos que me harán seguir por el camino correcto.

Ciertamente no es un lugar muy inspirador pero creo que algún día lo voy a extrañar.

jueves, 4 de octubre de 2007

Genealogía


Hoy me comí una ofrenda (esas galletas típicas del día muertos) que mi bisabuela horneó. Degusté la galleta como algo muy especial. Tuve dos sentimientos al respecto. Por un lado se me hace sorprendente que esas manos sigan horneando, y por el otro me llegó ese sentimiento raro de las cosas que debería hacer y no hago, como rescatar de viva voz una parte de mi árbol genealógico. Y aunque mi bisabuela ya no es muy lúcida, porque ya casi no escucha y no ve, ella sigue sembrando, saliendo a la calle y horneando. De hecho no estoy muy segura que ella pueda saber quien soy, pero podría acompañar a mi abuela a visitarla, con ella también me hace falta pasar tiempo, aunque el otro día le ayudé a escoger un mantel psicodélico para su mesa de la cocina.

viernes, 18 de mayo de 2007

Nota al margen

Encontrarme este día está siendo realmente una de las cosas más difíciles, tal y como lo fue ayer y todos los días anteriores.

Al principio, le eche la culpa a las situaciones que me encontraba viviendo: el torbellino de cosas y de cambios que se me venía encima eran suficientes para mantener mi mente tan ocupada como para no dejarle espacio a la trascendencia.

Talvez en un inicio fue de esta manera, pero en el camino es sumamente fácil perderse hasta que llega el punto en que uno se da cuenta que también ha perdiendo el sentido de las cosas. Aunque desde luego, nunca he dejado de percibir cotidianamente los instantes y detalles que me recuerdan que la vida es magia, al doblar la vuelta a la esquina me vuelvo a sumir en la inconsistencia mental que me pierde.

¿Cómo sacar de la maleta que llevo en la espalda todos los malos hábitos aprendidos y los arquetipos que de mala manera me succionan las acciones del presente? Hay demasiada contaminación en mi presente. Y si no puedo ser sincera ni conmigo misma, cómo puedo ser sincera con los demás. Y si no tengo idea de lo que realmente quiero, cómo no va ser sencillo perderse en la deriva.

Creo que aún estoy en tiempo de salir a la cacería de una catarsis continua…

lunes, 16 de abril de 2007

Tic tac, tic tac…


El tiempo se sigue desvaneciendo y yo ni me doy cuenta. Entre mis divagues y múltiples deberes que ya me dejaron desde hace un ratote atrás, entre la cotidianidad compactada en dos momentos, entre los estados etéreos de la inconciencia y el aletargo sugerente de la conciencia, entre los momentos que se derrochan tratando de hacer mucho y al final no lograr nada, entre la ensalada de estados anímicos que entorpecen la marcha en lugar de motivarla; entre cosas y más cosas, realmente no llego a dimensionar que me quedan tres semanas de escuela, tres semanas para ya no regresar.

En el estado de ensimismamiento en el que me encuentro, una mezcla rara de negación, apatía y conmoción, de verdad que no tengo la noción de lo que son tres semanas, –si no mames ya no es nada de tiempo…–simón, simón todavía aguanta un rato… –.

En un instante, el tiempo se transformó en momentos y logré ver la realidad fragmentada en cuadros. Todo transcurría sumamente lento, lograba darme cuenta unos segundos después que las cosas estaban ocurriendo. Y aún así no pude retener para mí un cachito del tiempo, unos minutos que me dejaran permanecer, retenerlo…

Imposible, el tiempo se va y yo con él, ahora lees esto y ya dejaste atrás el resto del trip que estoy escribiendo, después harás otra cosa y yo también, pero ahorita me lees. Bueno… no importa, son cosas raras que a veces se le ocurren a uno y creo que ya me voy porque ya divagué demasiado.

lunes, 29 de enero de 2007

Cuestión de pragmatismo

Pasé mi minuto favorito releyendo una y otra vez el mensaje contenido en mi aparato telefónico. Eran eso, palabras hermosas que en otro contexto pudieron haberme hecho sentir alegría emoción y locura de amor. Pero ahora, la Luna, el Aire y la Noche traían consigo un vacío taciturno, un dejo de ansiedad que me contuvo por unos instantes.

Justo después de que mi cabeza se enfrió pude cuestionarle el por qué permitía que la ausencia de otro ser lograra petrificarme de esa manera. Mi cabeza me contestó que definitivamente no era ella la culpable, que mejor le preguntara al rojo órgano pulsante.

Entonces? —le pregunté a este segundo—explícame por qué demonios tengo la sensación de que mi metabolismo se detiene cuando no estoy cerca de él? Es maniáticamente desesperante, no es saludable, uno no puede ir por ahí dependiendo de…

Pero sólo se limitó a seguir latiendo.

8 minutos después, al ritmo de una pausada taquicardia espetó:— cuestión de pragmatismo. No se puede saltar al vacío y no tener siquiera un lejano eco de temor, ansiedad o duda ante la posibilidad de estrellarse contra el suelo. Así que lo que tienes que hacer es vivir de lleno la caída libre.

Creo que necesito un paracaídas—le dije—.

No, definitivamente no te van ese tipo de lonas bombachas coloridas. Los paracaídas son ordinariamente aburridos. Mejor constrúyete unas alas con la única certeza que posees.

Alas… desafiar las leyes gravitacionales.

mágico, lapso cósmico (fragmento)

martes, 26 de diciembre de 2006

Ritual


Elevar oraciones en una lengua milenaria. Encender la chispa de un fuego que no consume ni el alma. El Santo Patrono postrado en una caja pequeña con ofrendas que lo cubren, observa con el brazo extendido la pequeña habitación oscura en la que una neblina motivada por el humo que exhalan las piedras que se funden con el agua, provoca un ambiente irreal y místico, casi inexistente. Muchas personas circulan intermitentemente en aquel aposento. Unas con gran solemnidad y fe en los ojos, otras ofreciéndole su música al santo, otras con una mezcla de curiosidad e incredulidad, otras simplemente están.

Tras repetir oraciones en susurros y dirigir el palo con plumas, de nuestras cabezas a la cara del santo una y otra vez, el m’arakame, ataviado con simple ropa occidental producto de la hibridación cultural, puso el agua sagrada primero en mi cabeza después en mis manos, para terminar en ambos ojos y en el cuello. Las plumas que conformaban la terminación del báculo del sacerdote, siguieron la trayectoria de un círculo sobre mi cabeza rozándome la frente.

Por favor señor del aire, del precipicio y del venado, expulsa de mí los malos demonios que me atosigan desde siempre, en la oscuridad, cuando estoy sola, cuando estoy afuera. Haz que pueda ser capaz de vivir un poco más aquí, un poco más ahora…

Al terminar un ácido atole de ciruela pasa que circuló por los labios de toda la comunidad, (con un sabor que no me desagradó), recorrió mi garganta. La limpia de San Andrés había finalizado
.

martes, 21 de noviembre de 2006

Por el camino amarillo

Debido a la magia de las no casualidades y de las muchas probabilidades que la señora vida provee, he tenido la fortuna de encontrarme a lo largo del recorrido del camino amarillo a seres atípicos que me han transformado y que en su momento, me ayudaron a percibir la realidad tras la cortina que oculta al mago de Oz.

Hoy quiero evocar específicamente al León que a pesar de sus inseguridades y de no creerse su gran valor cuantificado en brillantez y genialidad de pronto tuvo tantos amigos que ya no supo que hacer con ellos. Al Espanta-pájaros que aunque continuamente trate de localizar a su cerebro reflejado en la comprensión de los demás, las ideas extravagantemente disléxicas que emanan de este son únicas y están destinadas a romper paradigmas. Y finalmente al Hombre de Hojalata que talvez ahora esté teniendo dificultades para amoldar y acomodar a su intenso corazón, pero que finalmente es uno de los más grandes y hermosos que conozco.

Muchas gracias por hacer del camino amarillo un lugar más mágico…

miércoles, 15 de noviembre de 2006

Otoño


Desde el claustro simbólico que es mi oficina podía ver miles de hojitas desvaneciéndose de los árboles, cubriendo la alfombra verde de la que afortunadamente está tapizada la mayoría de mi escuela. La vista sugería una exquisita lluvia café crocante, como esas que suceden en las películas otoñales. Me dieron unas tremendas ganas de correr entre las hojas cayéndose con los brazos extendidos hacia el cielo (otra vez, una necesidad nacida la clásica imagen que exponen esas movies de otoño-felicidad-hojas). Después mi ansiedad se vio satisfecha por una chica que iba pasando justo en ese momento y que realizó exactamente la acción que giraba en mi cabeza, ja! fue chido.

Comienza a hacer frío. Ha sido interesante el tener que moverme por mis propios medios de motrices, sin tener que depender del estruendoso aparato motorizado. Aunque tengo que reconocer que ha nacido en mí cierto sentimiento de limitación, de estancamiento, de no poder. Que mal pedo! darse cuenta de que se ha desarrollado de cierta manera una subordinación enfermiza a una máquina. Habrá que reconfigurar algunos hábitos, aunque sea manera utópica.

Hoy, el aliento del orden respira en mi oído, ya casi lo puedo tocar. Sólo se necesitan más crayolas y más post its. También espero que muy próximamente ese espacio cervical de mi cuerpo pueda librarse de la camisa de fuerza, recupere movilidad y la vista panorámica que tenía. Y talvez varios sí debiéramos hacernos una limpia en varios aspectos.

Mañana iré a que despedacen mi forma de escribir. Está chido, no todos tienen porque comprender la forma abstracta compleja de imágenes verbales semi-articuladas que a veces se me escapan. Ni pedo, aún así yo no creo que escriba barrocamente. Es un simple dejar grietas para que el lector las resane con lo traiga dentro.


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viernes, 3 de noviembre de 2006

Simplemente verde

Cada vez estoy más convencida de las simplezas de la vida que regeneran lo delicioso de la existencia. Marga le llamaría: un momento de ociosidad.

A pesar de ser eso que se denomina cuando uno llega a irrumpir en espacios que no son precisamente a los que se acude habitualmente <>, Gustavo, Gerardo y Cándido, nos compartieron parte de su vida y sus ricos tacos de papa y frijoles. Así hay gente, aunque lleves unos minutos de conocerla puedes entablar una calurosa conversación en un ambiente de viejos amigos. Se trata de lo simple, de las cosas y de las personas tal y como son, sin ninguna necesidad de pretender o de conseguir nada. Simplemente como son.

Hoy a pesar de los atropellos caóticos que me envuelven últimamente logre sentirme así. Simplemente bien.

miércoles, 1 de noviembre de 2006

Con eso de la contaminación visual


Noté la mano Izquierda de Denis moviéndose rítmicamente al escribir la estrofa de números que conformaban sus teléfonos móviles. Es zurdo claro. Recordé la connotación especial para mí, que posee esa manifestación natural motriz en algunas personas. Es especial pensé. Su nariz ligeramente alineada hacia un lado más que el otro me hizo sonreír hacia dentro. Aunque era demasiado formal y rayado para una voz que presumía una liviandad chida propia de las personas excéntricas, supongo que cuando trabajas en la versión de Gringots hecha prensa tienes que vestir para la ocasión. Es raro contestar preguntas, cuando en realidad se está demasiado acostumbrado a hacerlas.

Hoy fui a la escuela con alas y casi volé un par de veces. Aunque la flor, la taza de café y el perico, hacen que me resuene en la cabeza las personas raras que hay a veces.

miércoles, 27 de septiembre de 2006

Pedazos de mí


Que difícil es mantener los ojos abiertos, cuando la fuerza de gravedad del agotamiento conspira para cerrarlos. Clase de siete de observatorio…

Un desayuno sustancioso en cafeína y chocolate, una mañana seudo helada, un mensaje que raya las fibras del enamoramiento tonto… y el día comienza.

Clase de documental: que chidas son las bicicletas y el personaje propagador de árboles. Simón, simón, la buena organización y la disciplina… básicas y fundamentales.

Hoy Chiapas se hizo presente, como el proyecto que mueve y motiva pero que nunca llegó a consolidarse (por falta de consistencia); y como ejemplificación de la justicia no lograda. Chiapas... sacar esa espinita.

Además, no deben de utilizarse palabras como: todos, nadie, ninguno, siempre, nunca, etc. cuando se emita un juicio de valor sin certezas estadísticas; más bien hay que fluir hacia el pensamiento diverso y complejo (ojala fuera tan fácil).

Adultocentrismo.- cuando todo se organiza en torno a los adultos (cero diversión =(

Hombre taciturno… me gustas (endémicamente normal, tranquila, ligera y buena onda). No te quepa duda que un minuto en el cielo es una eternidad…

Finalmente, mi computadora pacheca y una llamada telefónica a la 1:28 am, qué pedo???