
Hoy escuché a una persona muy, muy feliz hablando en la radio. De entrada contó un cuento. El de la línea que quería ser círculo (luego te lo cuento Hamstersin), ese es buenaso. Entonces ya de entrada el cuento te pone de buenas. Luego se puso a hablar de cómo hay que tratar a la gente, ese rollo de que nadie se mira a los ojos, todos andamos de prisa y con la hostilidad por delante. Me cayó bien, porque no se escuchaba una señora cursi, melosa de weba, sino que realmente se sentía sincero lo que decía. Dijo que cuando le tocaba un reten y le daban el paso, ella bajaba el cristal y les decía a los policías o militares que hacían un excelente trabajo y que les agradecía porque la cuidaban. Wtf!!! Nunca jamás se me habría ocurrido reaccionar de esa manera. Sobre todo en estos días que siento que una nube negra se posa sobre mi cabeza.
Es chido toparse con esas personas, aunque sea indirectamente. Hacen recordar que el mundo sigue siendo bastante habitable.
Es chido toparse con esas personas, aunque sea indirectamente. Hacen recordar que el mundo sigue siendo bastante habitable.
